Instituto Nacional de Deportes

Columna Pedro Infante: Orgullo patrio

Ser atleta constituye un orgullo patrio. Apreciamos en la lógica del sistema deportivo bolivariano, que los atletas constituyen un actor fundamental que se visualiza en la reivindicación de sus derechos y condiciones óptimas de preparación y participación competitiva a los diferentes niveles nacionales e internacionales como nunca antes en la historia deportiva venezolana.

El atleta es creación filosófica que se asiste en la política deportiva con amplia vocación humanista, patriótica y altos valores éticos y morales con el sustento tecnológico y científico, en la máxima expresión de la autenticidad venezolana, portador de la bandera nacional tricolor enarbolada en nuestras luchas emancipadoras, entona las gloriosas notas del himno del bravo pueblo, que en 30 millones de compatriotas se ve reflejado y lo asume como suyo el espíritus altruista en cada estocada, golpe recto, gol, cuadrangular, canasta, carrera u otra acción deportiva en el sentimiento del orgullo patrio.

La naturaleza del deporte es por excelencia pacifista, de inclusión social, integradora, humanista, ecologista, identificación nacional, de encuentro cultural y armonía social, de bienestar colectivo y entretenimiento social.

Cualquier otra interpretación del deporte como un valor universal está alejada de los principios fundamentales reflejados en la carta olímpica que rige el movimiento deportivo internacional. Por lo tanto el deporte es sinónimo de paz esencialmente en su expresión práctica y en el lenguaje en su denominación.

El pronunciamiento debe estar enfocado en la razón por la paz que nos permitiría salvaguardar los logros alcanzados en materia deportiva que solo ha sido posible exponer en grado superlativo en revolución y garantizar como palabra de orden la consolidación de la Venezuela potencia deportiva.