Instituto Nacional de Deportes

Defendemos la alegría de vivir saludable

La actividad física y la recreación es un derecho social de los venezolanos que se ha venido desarrollando progresivamente con el apoyo de las comunidades organizadas de todo el país. Venezuela se ha convertido en un país en permanente movimiento. Miles de compatriotas participan en los planes de Barrio Adentro Deportivo destinados a la iniciación deportiva de los niños, niñas y adolescentes, y a activar a nuestros adultos mayores para fortalecer su salud integral.
El uso de la bicicleta como medio de recreación ha sido potenciado con el préstamo gratuito para su manejo en espacios públicos y mediante la construcción de ciclovías. El apoyo a clubes y Ligas Deportivas Comunitarias a través de la transferencia directa de recursos, la reparación de instalaciones deportivas por las propias comunidades o la dotación de equipamiento ha permitido masificar los deportes y el uso positivo del tiempo libre, para alejar a nuestra población de las acechanzas del sedentarismo, del ocio improductivo y de la exclusión social que caracterizaba a la sociedad venezolana, antes de que la revolución bolivariana cambiara esa realidad de un país consumido por la inacción.

El domingo pasado celebramos uno de los programas más valorados por las comunidades de Montalbán, La Vega, Antímano y El Paraíso: Zona Activa. Durante los últimos cinco años, cada domingo ha sido una celebración de la cultura física y la recreación en la larga y anchurosa avenida Teherán.

En el corazón deportivo del suroeste de Caracas, donde confluyen las sedes del Ministerio del Poder Popular de la Juventud y Deporte y del Instituto Nacional de Deporte en el histórico velódromo Teo Capriles, miles de compatriotas congestionan la avenida de pueblo. Gente de todas las edades ha hecho de la actividad física un saludable hábito. Se desplazan familiarmente en bicicleta, arrebatando el asfalto a la cotidianidad vehicular de la avenida; practican aeróbicos al ritmo alegre y contagioso de felicidad de los recreadores; se concentran en los milenarios movimientos del taichí y del yoga; juegan baloncesto, voleibol y futbolito; o mueven las severas piezas de ajedrez par dar jaque mate a quienes promueven la violencia, la alineación de la población y la desesperanza social.

En estos espacios defendemos la alegría de la miseria y los miserables, de las dulces infamias y los graves diagnósticos, para decirlo con el poema del bardo uruguayo, Mario Benedetti.